Ser ahorrador: ¿Por qué es importante ahorrar?

Ser ahorrador es la mejor habilidad que puedes aprender, pues va a mejorar tu vida en multitud de aspectos que no te habías parado a pensar. En este artículo te cuento motivos por los que debes ahorrar.

¿Qué es el ahorro?

El ahorro es el dinero que no gastamos porque lo guardamos para el futuro, es decir, estamos posponiendo nuestro consumo presente por consumo futuro.

Se puede ver como: Ahorro = Ingresos – Gastos.

Hace miles de años, en la época donde los humanos éramos nómadas y cazábamos en grupos para alimentarnos, el ahorro tal y como lo conocemos ahora no tenía sentido.

No había demasiada abundancia y lo que se cazaba, se devoraba al momento o a los pocos días. No se podía pensar en ahorrar para el próximo año porque necesitabas consumir cuanto antes para poder sobrevivir más tiempo.

Por fortuna, los tiempos han cambiado, nuestras necesidades básicas están cubiertas y podemos pensar más a largo plazo: en los próximos meses, años o décadas.

Pero que podamos ahorrar no significa que lo hagamos, muchas personas siguen manteniendo la misma lógica que hace miles de años:

  • Antes, después de una caza se consumía toda la carne.
  • Ahora, después de cobrar la nómina consumimos todo o gran parte del salario ese mes.

Vamos a ver por qué esto es un error, ya que hay muchos beneficios en ser ahorrador que superan con creces los aspectos negativos.

Consecuencias positivas de ser ahorrador

Ser ahorrador tiene innumerables ventajas.

Económicamente es una decisión inteligente y es la base de unas finanzas personales sanas y con un buen futuro.

Siempre dispondrás dinero cuando lo necesites frente a una urgencia, por lo que no tendrás que pedir prestado y devolver con intereses, es decir, pagando mucho más que si lo hubieses comprado con dinero en efectivo.

Además, dinero llama a dinero. Si ahorras, puedes usar ese dinero en productos financieros que te proporcionen una rentabilidad y también puedes invertirlo en formación para ti.

En tu sector laboral puede que un máster o curso concreto te de acceso a trabajos donde tengas un salario mucho más alto que el actual, pero no te lo puedas permitir por no haber ahorrado lo suficiente.

Además, el dinero tiene un enorme coste de oportunidad. Por ejemplo, puede que estés de alquiler y que tu casero ponga a la venta el piso muy barato.

Tú querrías comprarlo porque has vivido en el piso y te gusta, pero no tienes suficiente dinero para pagar la entrada por no ser ahorrador.

El ahorro también te sirve para cultivar otras cualidades de la vida y mejorará tu actitud. Por ejemplo, desarrollarás la cualidad de la paciencia, tan importante en las relaciones humanas. También valorarás mejor el dinero y el esfuerzo de otros en conseguirlo.

Además, ser ahorrador también te ayuda en tu salud mental.

Todos sabemos lo importante que es cuidar nuestra mente y, aunque puede que el dinero no traiga la felicidad, la ausencia de dinero sí trae muchos problemas que te impiden ser feliz.

Si tienes poco dinero y te cuesta llegar a final de mes, vas a aguantar todos los gritos de tu jefe en el trabajo porque no te puedes permitir el riesgo de quedarte sin empleo ya que no tienes ahorros.

Además, si no eres ahorrador y se te estropea el coche o tienes cualquier otro gasto imprevisto, tendrás que hacer frente a un pago que te va a descuadrar las cuentas. Tendrás que pedir un préstamo, que estará rondando tu cabeza hasta que lo pagues.

Esto te causará estrés, dormirás peor e incluso discutirás con tu pareja. ¡Cuántos matrimonios acaban en divorcio por culpa del dinero!

Como has leído, ser ahorrador tiene mucha utilidad y efectos positivos en tu vida diaria, más allá del aspecto puramente económico.

Relación entre bienestar y ahorro

Cuando ahorramos escuchamos frases como:

  • «Para qué ahorrar si puede que te mueras mañana»
  • «No tiene sentido ser ahorrador, hay que disfrutar que la vida son dos días»
  • «¿Para que sirve ahorrar? No seas el más rico del cementerio»

Estas frases parten de una premisa equivocada: Y es que gastando más, serás más feliz. Pero posponer consumo no significa posponer satisfacción, o dicho de otra manera, tu nivel de bienestar máximo se alcanza ahorrando.

Ya hemos visto en el punto anterior cómo no ahorrar nos lleva a problemas económicos, tiene un coste de oportunidad, nos hace más impacientes y afecta gravemente a nuestra salud mental.

Pero vamos un paso más allá y vamos a analizar la utilidad marginal de lo que consumimos.

La utilidad marginal es el valor que otorga una unidad extra de producto. Por ejemplo, cuando estás sediento, el primer vaso de agua es muy valioso porque tienes mucha sed, pero el décimo vaso apenas tiene valor porque ya no quieres tomar más agua.

Esto se aplica a nuestro gasto mensual y ahorro.

Teniendo cubiertos tus gastos básicos de vivienda, comida, transportes y ocio, llega un punto que más ahorro no te va a hacer más feliz, solo consumir un dinero que si lo ahorrases conseguirías una mayor calidad de vida a lo largo del tiempo.

La gráfica de satisfacción frente a gasto sería la siguiente:

Podemos distinguir tres partes de la gráfica:

  • Parte creciente: Se sitúa a la izquierda, es cuando el gasto es pequeño. En esta parte, conforme más gastamos, más aumenta el bienestar, pues el dinero está dedicado a cosas básicas, como comprar mejores alimentos en el supermercado o pasar a una vivienda más adecuada a tus necesidades.
  • Área deseada: En la parte central hemos encontrado nuestra área deseada de gastos en la cual hemos encontrado un equilibrio entre ahorro y consumo, maximizando el bienestar. Es la que debemos buscar.
  • Parte decreciente: Se sitúa a la derecha, aquí nuestros gastos se acercan bastante a nuestros ingresos o incluso los superan mediante deuda, por lo que el ahorro es mínimo. Aunque consumimos más, tenemos menos libertad y bienestar al estar atados a deudas, no poder invertir nuestro dinero y estar descubiertos frente a posibles imprevistos.

La gráfica puede variar según cada persona pero la forma se mantiene. Por ejemplo, si tienes un bajo salario y la mayoría de tu dinero se va a gastos básicos, la parte creciente será muy grande y el área deseada estará más a la derecha, con valores muy altos de gasto, porque no puedes ahorrar mucho dinero sin tener que reducir mucho tu bienestar, algo que no deseamos.

Cada uno de nosotros tenemos que (1) evaluar nuestra situación personal, (2) buscar el punto en el que nuestro gasto maximiza nuestro bienestar y (3) tener en cuenta que no siempre más gasto no es más bienestar.

Ahorrar te permite multiplicar tu dinero

El ahorro te da seguridad frente a imprevistos, por lo que conviene tener una cierta cantidad guardada lista a tu disposición para usarla cuando la necesites.

Esto es una gran ventaja que hace que ahorrar merezca la pena. Pero existe otra fundamental.

Y es que el ahorro te puedes hacer multiplicar tu dinero mediante la inversión.

La inversión otorga una rentabilidad, normalmente con el foco en el largo plazo. Si invertimos parte de nuestros ahorros, podremos consumir más en un futuro. Ahorras hoy el precio de una chocolatina para poder comprarte tres chocolatinas el día de mañana.

Una persona que gaste todo su dinero y no sea ahorrador, su consumo se ve limitado por sus ingresos. Si cobra 2000€, podrá consumir 2000€, no más de esa cantidad (dejando de lado las deudas, que tarde o temprano hay que pagarlas).

En cambio, una persona que ahorra e invierta, puede cobrar 2000€, consumir ahora 1500€ ir ahorrando e invirtiendo 500€ todos los meses para, en un futuro, tener 1000€ extra todos los meses para consumir si lo quisiese, aparte de su salario.

Quizás con ese dinero pueda cambiar a un trabajo que disfrute más pero le paguen menos, comprarse la casa de sus sueños, trabajar sólo media jornada o incluso jubilarse más joven. Cada situación personal es diferente.

Pero una cosa es segura, y es que ahorrando e invirtiendo tu calidad de vida será mayor y gozarás de un mayor bienestar.

¿Cómo ahorrar?

Antes te he contado que el ahorro es igual a ingresos menos gastos (Ahorro = Ingresos – Gastos).

Pero, ¿y si le damos la vuelta? Hay un enfoque para ahorrar que se llama págate a ti mismo primero. Consiste en que tus ingresos menos el ahorro sean tus gastos (Gasto = Ingresos – Ahorro).

El día que recibas tus ingresos, normalmente cuando cobres tu nómina, apartarás una cantidad para ahorrar y podrás consumir el dinero que quede.

Este método es ideal para las personas que nunca se acostumbraron a ahorrar y les cuesta mucho.

Cada vez es más fácil consumir cosas que no necesitamos con las compras online y con las tarjetas de crédito. Por ello, ahorrar supone un sacrificio, tienes que resistir la tentación.

Pero si seguimos el enfoque de pagarnos a nosotros mismos primero, eliminamos completamente este esfuerzo mental.

Cuando nos llegue la nómina podemos programar automáticamente una transferencia bancaria y que una parte del dinero (la cantidad que quieras ahorrar) se transfiera a una cuenta de ahorro. Normalmente los bancos disponen de este tipo de cuentas separadas o huchas por este motivo.

Configura las transferencias para que se hagan de manera automática mes a mes para ahorrar una parte de tu salario. Estarás ahorrando con mucho menos esfuerzo.

Tendremos que pasar el mes con lo que quede y esto nos asegura no gastar más de lo que hemos presupuestado.

Si quieres seguir aprendiendo sobre ahorro, puedes consultar este artículo sobre la tasa de ahorro o este artículo sobre los mejores trucos para ahorrar.


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