Largoplacismo: El modelo mental que te hará triunfar en la vida

Hay un modelo mental que si se aplica a distintos ámbitos de la vida supone la diferencia entre el éxito y el fracaso. Todos sabemos que comer bien, hacer deporte o ahorrar es bueno, pero, ¿por qué no lo hacemos? En este artículo te traigo qué modelo mental aplico para tomar mejores decisiones.

La mayoría de animales viven al día: sólo van en busca de alimento cuando tienen hambre, sacian ese impulso fisiológico y descansan hasta que vuelvan a tener hambre.

Hay algunos animales, como las ardillas, que por pura supervivencia no tienen más remedio que guardar comida en sus pequeñas despensas para pasar el invierno. Pero esto es por pura evolución: quien no lo hacía, moría. No hay otra opción que no sea almacenar para tiempos más duros.

Si hay una habilidad que tenemos los humanos diferentes a los animales es tener la capacidad de poder pensar a largo plazo sacrificando el presente. A pesar de tener la opción de vivir sólo con el presente, somos capaces de elegir posponer satisfacción y/o consumo presente por hacerlo en el futuro.

Cortoplacismo vs. Largoplacismo

Durante un día, vivimos mil batallas donde lucha el cortoplacismo (satisfacción inmediata) vs. el largoplacismo (satisfacción futura).

A menudo la decisión se resume en esta tabla:

CortoplacistaLargoplacista
¿Qué obtengo en el presente?Pequeña recompensaPequeño sacrificio
¿Qué obtengo en el futuro? Gran perjuicioGran recompensa

Pongamos ejemplos para entenderla mejor:

Es la hora de la comida. Te toca ensalada pero te relames pensando en pedir una hamburguesa con patatas a domicilio, aunque sabes que debes evitar la comida basura.

Ahí tienes una de las pequeñas batallas que libras en tu cerebro al tomar una decisión de las que te hablaba:

  • En la esquina azul, tu mentalidad cortoplacista, que quiere que pidas la hamburguesa por los 15 minutos de satisfacción comiendo, a pesar de que en el largo plazo te veas mal físicamente y desarrolles problemas de salud.
  • En la esquina roja, tu mentalidad largoplacista, que quiere que te hagas la ensalada. Sabe que está más rica la hamburguesa, pero que a largo plazo te vas a ver mejor físicamente y mucho más saludable.

¿Quién ganará?

A menudo gana la mentalidad cortoplacista porque nuestro cerebro se enfoca en el presente, pero le podemos dar la vuelta al combate entendiendo bien la mentalidad largoplacista y utilizando un modelo mental que explicaré después para que nos ayude a tomar decisiones.

Creo firmemente que la mentalidad largoplacista es la clave del éxito en prácticamente todo lo que te propongas. Se que suena a la típica frase motivacional, pero tener esta mentalidad ha tenido un gran impacto positivo en mi vida y ha sido clave en conseguir las metas que he obtenido.

Por qué nos cuesta pensar a largo plazo

Adquirir buenos hábitos es lo que te define en el largo plazo:

  • Si comes bien y haces ejercicio (casi) todos los días ➜ serás una persona saludable y en forma
  • Si ahorras e inviertes de manera sistemática ➜ tendrás un buen patrimonio y vivirás con mayor calidad de vida
  • Si estudias un idioma 30 minutos al día ➜ aprenderás el idioma
  • Si lees veinte páginas diarias de libros de calidad ➜ serás un gran lector con grandes conocimientos

Bien pero… eso ya lo sabes, ¿no?

Normalmente el problema que tenemos con los hábitos no es no saber qué hacer, sino llevarlos a la práctica. Siempre suele haber una alternativa más atractiva que nos seduce más que el hábito que queríamos instaurar.

El concepto clave aquí es la diferencia temporal entre acción y recompensa:

Las acciones cortoplacistas, como ya hemos visto, tienen su recompensa en el presente, prácticamente al mismo tiempo que las hacemos: cuando comemos comida basura, disfrutamos el sabor al momento. Nuestro cerebro lo sabe y pide la satisfacción inmediata, enmascarando sus efectos perjudiciales a largo plazo.

En cambio en las acciones largoplacistas, haces la acción ahora, que normalmente conlleva un pequeño sacrificio pero la recompensa, aunque sea mucho mayor, la obtienes más adelante. Una diferencia temporal muy grande: cuando comemos saludable no vemos los cambios al momento, sino en unos meses.

Los efectos a largo plazo están ocultos en el presente, pero son los que verdaderamente importan y tienen un gran impacto en tu vida.

Modelo mental largoplacista para tomar mejores decisiones

¿Qué es lo que propongo (y lo que llevo aplicando mucho tiempo)? que intentemos trasladar en el tiempo esas recompensas y esos efectos perjudiciales que ocurren en el largo plazo. Realmente, esto no es más que tomar la decisión ampliando la información, lo que nos permite decidir mejor.

Para ello, te pido que reflexiones un momento sobre cuánto te importa tu yo de mañana. Y lo vamos a enfocar desde un punto de vista matemático, para hacerlo más divertido.

Llamemos α (alpha) al factor de importancia que le das a tu yo de mañana frente a tu yo de hoy.

  • Si α = 2, significa que te importa el doble tu yo de mañana que el de hoy, por lo que a menudo te sacrificarás en el presente por él.
  • Si α = 1, significa que le das la misma importancia a tu yo futuro que a tu yo de hoy, por lo que te sacrificarás algo en el presente pero sin descuidarte de disfrutarlo.
  • Si α = 0, significa que sólo te importa el hoy. Dejarás tu cuenta del banco en números rojos, no irás a trabajar y te irás de fiesta todo el día.

La mayoría de la población calculo que rondaría un α entre el 0,5 y el 1,5.

Te toca reflexionar un rato sobre dónde te encuentras tú y si estás a gusto con ese valor α o crees que tu vida iría mejor si te preocupases más (o menos) por el futuro.

Personalmente, me encuentro en un valor cercano a α = 1,5. Preocuparse por el futuro tiene la ventaja de que el interés compuesto se aplica a muchos aspectos de la vida, multiplicando los beneficios de nuestro esfuerzo.

Por ejemplo, ahorrando e invirtiendo en el presente, aunque sea un poco, consigo unos enormes resultados a largo plazo, por lo que me compensa. Tampoco soy un α = 5 porque se disfrutar el presente, estoy en el área deseada de gasto de la que te hablaba en este artículo sobre el ahorro.

Cuando tengamos que tomar una decisión, podremos usar este modelo mental de la manera siguiente:

1.- Tenemos presente el factor de importancia que le das a tu yo de mañana frente a tu yo de hoy, nuestra α. Normalmente, nos preocupará también nuestro yo futuro en mayor o menor medida.

2.- Visualizaremos cómo nos vemos a largo plazo si tomásemos esa decisión cada día. Si es salir a correr o ver Netflix, nos imaginaremos a nuestro yo dentro de un año si sale a correr cada día (lo llamaremos «yo deportista») y a nuestro yo dentro de un año si se queda viendo Netflix cada día (lo llamaremos «yo vago»).

Ahora vamos a no sólo tener en cuenta el presente sino también los efectos en el futuro:

Ver netflixSalir a correr
PresenteNo hacer esfuerzo; disfrutar de una seriePequeño sacrificio
Futuro trasladado al presenteTiempo perdido; arrepentimiento; mala saludEstar en forma; más salud; con más energía; satisfacción personal

Tras esto, vamos a trasladar las recompensas y los efectos perjudiciales del futuro al presente para tenerlos en cuenta:

  • Si sales a correr esta tarde no te conviertes en «yo deportista». Pero estás un paso más cerca. Serás un 1% más deportista.
  • Si te quedas viendo Netflix esta tarde no te conviertes en «yo vago». Pero estás en un paso más cerca. Serás un 1% más vago.

3.- Ahora planteamos la decisión final combinando los anteriores puntos.

Antes, el dilema era el siguiente:

«¿Me quedo viendo Netflix a gusto sin hacer esfuerzo o me voy a correr lo cual me supone un sacrificio? Mejor me quedo en casa disfrutando de una serie»

Ahora, con este modelo mental, el dilema se transforma en:

«¿Me quedo viendo Netflix, a gusto sin hacer esfuerzo pero yendo en la dirección de mi «yo vago»? ¿O salgo a correr lo cual me supone un pequeño sacrificio en el presente pero estaré más cerca de mi «yo deportista», el cual me entusiasma ser? Teniendo en cuenta que le doy importancia a mi yo futuro, saldré a correr, me motiva ser un 1% m.»

Esto lo puedes emplear en cualquier decisión donde haya un dilema de corto plazo frente a largo plazo. ¿Preparo una comida sana o pido comida basura? ¿Me pongo a estudiar inglés o con un videojuego? ¿Ahorro parte de mi sueldo o me lo gasto todo porque yo lo valgo?

Unas cuantas buenas decisiones al día pueden cambiarte completamente en el largo plazo. Piensa en que, por ejemplo, si preparas comida sana das un paso adelante hacia ser más saludable. Si pides comida basura, uno atrás. Por lo que la diferencia es el doble, pues son en realidad dos pasos.

No somos robots y muchas veces sucumbimos a la tentación, pero con este modelo mental tomarás mejores decisiones si planteas los dilemas adecuadamente.

Puede sonar un proceso complejo de hacer con cada decisión. Pero es un modelo mental que automatizarás con el tiempo y no tendrás que pararte a pensar más de 2 segundos.

Disfrutar el presente

Tener mentalidad largoplacista no quiere decir que nos olvidemos de disfrutar el presente, son compatibles.

No por tener mentalidad largoplacista vas a rechazar irte a un restaurante a comer tu comida preferida aunque sea más sano y mejor para tus finanzas quedarte en casa comiendo una ensalada.

Eso sólo lo harás si le das muchísima más importancia a tu yo futuro que a tu yo presente, es decir, un valor de α muy, muy elevado.

Lo importante es encontrar un equilibrio donde tomes decisiones en el presente conscientes de todas sus repercusiones también en el largo plazo. Y seguro que te quieres ver bien en el largo plazo: en forma, saludable, con unas finanzas sanas y aprendiendo nuevas habilidades.

Además, disfrutar el presente o el futuro suele ser un falso dilema. La felicidad en el presente no está en olvidarse del futuro y comer comida basura, derrochar nuestro salario o hacer el vago, sino en relaciones de calidad, tener tiempo para ti, ser agradecido, estar en paz contigo mismo, etcétera.

Pensar a largo plazo te hará también ser feliz y estar satisfecho contigo mismo en el presente.


Procesando…
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