La cara oculta de la independencia financiera

En internet abundan los posts hablando de la independencia financiera, normalmente simplificándola. ¿Es realmente factible? ¿Quién puede lograrla? ¿Existen distintos grados?

En este artículo te cuento la independencia financiera de una manera más realista, los puntos claves para lograrla y cómo no perder el camino que nos lleve a nuestra vida ideal.

¿Por qué está de moda la independencia financiera?

Es un tema candente en la actualidad de muchos blogs, como si se tratase de un reciente descubrimiento, verás miles de posts explicándola como si fuese algo novedoso.

Y en parte se explica porque hoy más que nunca gracias a internet tenemos acceso tanto a información sobre inversión muy útil como a poder contratar productos financieros que aumenten nuestro patrimonio a lo largo del tiempo.

La independencia financiera es lo que toda la vida se ha conocido como vivir de las rentas, es decir, que tus activos (Aquello que te genera dinero), ya sean inmuebles, acciones o fondos, te den suficiente dinero al mes para vivir sin trabajar.

Simple y llanamente eso. Lógicamente, para lograr la independencia financiera necesitas un buen patrimonio en forma de inversión el cual no es nada fácil de conseguir.

Hay varios factores que resultan claves para la libertad financiera:

  • Tus ingresos: La cantidad de dinero que ganes es el factor más importante para echar a andar todo el proceso.
  • Tus gastos: Si gastas al mismo nivel que ganas, vas a estar atrapado en tu trabajo toda la vida. Nivel de vida más alto pero mismos años de trabajo por obligación.
  • Tus inversiones: El dinero parado en el banco se devalúa por la inflación, tienes que informarte e invertirlo para sacarle rentabilidad.
  • El interés compuesto: El factor clave para acelerar el proceso, pues si reinviertes los beneficios de tus inversiones, alcanzarás la libertad financiera mucho antes.
  • El tiempo: El gran amigo del interés compuesto que hará que tu patrimonio vaya creciendo cada vez más.

Hay gente que utiliza el porcentaje de ahorro para hacer los cálculos de cuando van a alcanzar su libertad financiera, es decir, si ganas al año 30.000 euros y gastas 15.000 euros, tendrías un porcentaje de ahorro del 50%.

A mi este indicador no me convence porque solo es útil si estás satisfecho con los gastos que tienes hoy en día y no van a aumentar.

A mi, por ejemplo, no me vale porque ahora no gasto mucho, pero si el día de mañana tengo hijos y me voy a una vivienda más grande el gasto se disparará.

Y claro, nadie quiere ver cómo el plan le ha fallado a mitad y tiene que afrontar gastos inesperados.

Independencia financiera ¿Se puede conseguir? ¿Me va a hacer más feliz?

En internet la independencia financiera parece el santo grial, el fin único en la vida, la solución a todos tus problemas.

Nos la pintan como algo maravilloso, alcanzable y que cuando al consigas tu vida va a ser plena y maravillosa.

Lamento decirte que no es así para todo el mundo, pues alcanzarla no es fácil y puede que incluso al alcanzarla, no sientas que tienes una vida plena.

La independencia financiera es, en muchos casos, inalcanzable

Suena duro, pero es así, en muchos casos la libertad financiera no es algo realista para mucha gente. Esas personas van a tener que trabajar hasta la jubilación.

Para una persona que cobre un sueldo no muy alto la independencia financiera es bastante complicada, únicamente se podría alcanzar creando un negocio propio, trabajando muy duro y que te fuera muy bien económicamente, algo que muchas veces no es posible.

Pero hagamos números.

Supongamos una persona de 30 años, con un salario al año de 24.000€, algo mayor que la mediana de salario en España.

Entre impuestos, alquiler, cuota del coche, comida y ocio esta persona consigue ahorrar 500€ al mes, que para muchos ciudadanos mileuristas es una utopía.

Utilizando una de las numerosas calculadoras que hay en internet suponiendo:

  • Una vez retirado, vas a gastar 24.000€ al año (Aquí no estoy contando el palo que te va a meter hacienda, por lo que se te quedará en menos dinero)
  • Tu tasa de retiro va a ser del 4%, es decir, retirarás un 4% de tu dinero al año.
  • Rendimiento anual de tus inversiones un 6%, que no esta nada mal.

Nos deja que se podrá retirar con… 62 años y medio. Y hemos hecho algunas suposiciones muy positivas como el tema de impuestos, otra calculadora que lo tiene en cuenta nos da que nos podremos retirar con 69 años.

Con esto no quiero quitarte la ilusión, ni mucho menos, creo que es importante que tengas tus inversiones, a la escala que sea, pues te ayudarán a vivir de manera más cómoda en un futuro.

Puede que te tengas que jubilar a la misma edad que todo el mundo y no lo puedes hacer antes de tiempo, pero vas a vivir mejor gracias a unos miles de euros extra de tus rentas pasivas, que solo aumentarán con el tiempo.

O quizás diez años antes de tu jubilación puedas cambiarte a media jornada, o cambiarte de trabajo a uno que te haga más feliz pero te paguen menos.

Estarás conmigo que aunque no hayas conseguido la independencia financiera, también habrá merecido la pena.

Para darse la independencia financiera tienes que ser una persona que cumpla con tres condiciones:

  • Capacidad de tener alto salario: Bien trabajando por cuenta ajena o en tu propio negocio, un alto salario es la base sobre la que vamos a construir nuestra inversión, para ello normalmente se llega con alta cualificación, aunque no tiene por qué.
  • Eres ahorrador: No hace falta comer arroz todos los días pero no puedes ser una persona que va cambiando de coche cada dos por tres, que financia parecer rico o que gasta compulsivamente en cosas que no necesita. En definitiva, que no te dominen las posesiones materiales.
  • Tienes educación financiera: Sin ser Warren Buffett tienes que tener unos mínimos conocimientos de inversión y una psicología acorde para ello.
    Cuando manejas cantidades altas, necesarias para la independencia financiera, una bajada brusca del mercado te puede tentar a hacer un movimiento que no deberías, algo que hay que evitar a toda costa.
    Nadie nace con educación financiera de serie, así que nos toca leer libros y blogs para encontrar información útil y de calidad.

La independencia financiera puede no darte una vida plena

Todo esto de retirarte antes está muy bien pero… ¿Es la independencia financiera lo que queremos?

Si leemos un artículo de independencia financiera cuando llegamos del trabajo a casa muy cansados, es normal que nos parezca la panacea. Lees aquello de: «Vivir sin trabajar, sin preocupaciones» y parece el cielo.

Pero eso es porque nos encontramos hartos del trabajo. Primero de todo tendremos que definir qué significa para nosotros llevar una vida plena.

Es poco probable que en tu definición de vida plena esté un trabajo que no te guste y en el que tengas que madrugar, pero tampoco creo que sea una vida aburrida sin ningún reto o un propósito.

El camino

No se si será cierta, pero hay una historia de un abogado de Nueva York tan obsesionado con la independencia financiera que a pesar de ganar un auténtico pastizal, sobrevive en un piso en una zona mala de la ciudad para pagar menos renta y come comida enlatada para gastar lo menos posible.

Creo que es un caso extremo (Y exagerado, probablemente) pero que ilustra bien lo que quiero decir, que hay que disfrutar del camino, la meta no puede ser una obsesión.

Al fin y al cabo, el camino lo vamos a estar recorriendo durante mucho tiempo.

Plantéate qué harías si mañana mismo hubieses alcanzado la libertad financiera y piensa qué actividades harías.

Puede que las primeras semanas sean muy relajadas, a base de hacer algo de deporte, ponerte al día con tus series preferidas pero poco a poco te cansarías.

Puede que quieras viajar, pero tampoco pueden ser viajes muy costosos porque tu sueldo es limitado y no te puedes pasar, principalmente los viajes serían países más baratos como los del sudeste asiático.

Lo de los viajes suena bien, pero al cabo de los meses quizás estés cansado y te apetezca más estar en tu ciudad con tu familia y amigos.

Analiza qué actividades de las que harías si hubieses alcanzado la libertad financiera puedes hacer en tu día a día, en tu rutina habitual.

Puede que te pase como a mi, que me di cuenta que no tenía excusa ninguna para no hacer algunas de esas actividades.

Necesitamos proyectos que nos ilusionen y nos den un motivo para levantarnos cada mañana. Muchos de estos proyectos son perfectamente compatibles con la vida que llevamos ahora.

Si esperamos a alcanzar la independencia financiera para empezar un proyecto personal, puede que ese día no llegue nunca. No hay que utilizarlo como excusa.

Tal vez no sea posible dedicarle muchas horas porque lleguemos cansados del trabajo, pero se puede realizar a menor escala.

¿Quieres hacer un viaje largo por el sudeste asiático?

Puedes pedir una excedencia en el trabajo o aprovechar la transición entre un trabajo y otro, como hizo un amigo mío al que despidieron y se fue a recorrer Vietnam, Camboya y Tailandia durante tres meses.
O puedes dividir el viaje y hacer un poco cada año.

¿Quieres empezar tu propio negocio?

Quizás entre semana no puedas dedicarle más que una hora, pero durante los fines de semana y vacaciones dispones de unas horas muy valiosas para empezar a ponerlo en marcha.

Si le dedicases a tu proyecto personal una hora al día en días laborables y cinco en festivos y fines de semana, en 2020 le habrías dedicado más de 800 horas.

Llevará más tiempo que si le dedicases las 24 horas del día, pero al final podrás sacarlo adelante.

La clave es no posponer cosas que nos apasionen y podamos hacer ahora aunque a menor escala por pensar que dentro de unos años seremos financieramente independientes y podremos hacerlos realidad.

Hay que buscar la independencia financiera si es tu objetivo, pero no hay que descuidar de vivir bien el camino.

La meta

Una vez alcanzada la independencia financiera y sin un trabajo, puedes sentirte vacío por diversos motivos:

  • Gracias a tu trabajo socializabas con mucha gente, ahora esa parte se ha ido y tienes que sustituirla.
  • Tu horario queda desestructurado. Está genial levantarse a la hora que quieras, pero un día improductivo tras otro tiene un impacto negativo en nuestro ánimo.
  • Propósito: Sin duda el más importante de los tres. Como he comentado en la subsección anterior, es importante tener proyectos personales en marcha que nos motiven en el día a día. Puede ser colaborar en una ONG, mejorar en un deporte o aprender a tocar un instrumento, hay tantas opciones como personas.

Creo que, salvo que nos guste mucho nuestro trabajo, todos queremos alcanzar la libertad financiera y estos tres motivos nos parecen superables.

Pero creo que es muy conveniente no solo tener una meta en la mente, sino reflexionar también sobre qué pasa cuando alcancemos dicha meta.

Conclusión

Según tu situación económica la independencia financiera puede no ser factible, pero eso no significa que no le puedas sacar un buen rendimiento a tu dinero a base de inversiones el cual te permita vivir de una manera más cómoda y con más libertad.

La independencia financiera no es sinónimo de vida plena y feliz. Cada cual tiene que definir cómo quiere que sea su vida ideal y tiene que ponerse manos a la obra cuanto antes, siempre se va a poder dar pequeños pasos en la dirección correcta para llevar una vida alineada con nuestros valores que nos haga más felices.


¿Y tú? ¿Habías oido hablar de la independencia financiera? ¿Te salen las cuentas para alcanzarla?


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