Asertividad: Aprender a decir que no

Puede que en alguna ocasión hayas tenido que aceptar una petición a hacer algo que no querías, y no has podido expresar lo incómodo que te hacía sentir. Por ejemplo, una persona que te pide que le ayudes con una mudanza pero realmente no quieres ir.

En este artículo hablo de la asertividad: Definición de asertividad, los motivos por los cuales no somos todo lo asertivos que deberíamos, ejemplos de asertividad y cómo mejorar nuestra comunicación asertiva.

Definición de asertividad

La RAE define la asertividad como la cualidad de ser asertivo, es decir, una persona que expresa de manera firme su opinión.

De manera más extensa, la asertividad es la capacidad de decir no, defendiendo nuestros propios intereses, respetándonos a nosotros mismos y nuestras ideas.

Pero podemos ir un paso más allá: La asertividad es más que saber decir que no, es saber tolerar la tensión entre dos personas, poniendo nuestros intereses al mismo nivel que los demás, ni más alto ni más bajo, sabiendo que esto puede no satisfacer por completo a la otra parte.

¿Por qué no somos asertivos?

La falta de asertividad se debe principalmente a tres motivos:

Miedo al rechazo: Tememos que al no aceptar las peticiones de los demás, estos vayan a dejarnos de lado, quedándonos fuera del grupo.

Querer ser queridos: Esto es algo natural del ser humano, a todos nos gusta que nos quieran, el sentirnos queridos es algo muy importante y creemos que siendo sumisos y aceptando todas las peticiones nos van a querer más.

Sentimiento de culpa: Hemos entrado en una dinámica negativa en la cual creemos que estamos obligados a hacer ciertos favores e incluso nos sentimos mal si no los hacemos.

Vamos a estudiar en las siguientes secciones cómo mejorar nuestra asertividad.

¿Cómo ser más asertivo? Mejorar nuestra comunicación asertiva

Cuando rechazamos algo sentimos que estamos haciendo algo malo a la otra parte, que le estamos fallando.

Esto no es así. Cuando la otra parte se excede en sus peticiones, si cedes a ellas no le estás haciendo ningún favor, todo lo contrario. La otra persona creerá que el mundo es así y que todo el mundo va a acceder a sus peticiones, haciéndose una idea equivocada de cómo funcionan las relaciones interpersonales.

Esto se ve bien en la educación de los hijos: Decir siempre que sí le crea el pensamiento al hijo de que todo en la vida está garantizado y lo pasará peor cuando se enfrente a un «No». No sabrá lidiar con ello de la manera correcta.

Pero no hay que poner el foco en la otra persona sino en uno mismo. La asertividad tiene ser natural en ti por algo muy importante: El respeto a uno mismo. Saber que tus necesidades son tan importantes como las de los demás.

De hecho, si no eres asertivo, pueden tomar un favor como algo habitual, pasa a ser una obligación. ¿Cuantas veces nos hemos encontrado con esta situación?

Si te resulta familiar y estás inmerso en una situación donde se están aprovechando de ti, lo primero que debes hacer es romper el hábito. Quizás con una excusa si no eres capaz de la confrontación directa.

Una vez que digas que no, puedes entrar en fase de negociación, di lo que quieres manifestando tus necesidades, que la otra parte manifieste las suyas, alcanzando un trato en el cual ganen las dos partes.

Busca relaciones Win-Win

En las relaciones humanas (Y en general, en la vida) hay que buscar el win-win, que las dos partes ganen. Porque es perfectamente posible encontrar ese punto en el que ambos salgamos beneficiados.

Cuando estés ante una situación en la que no estés conforme con el trato, prueba a negociarla para que ambos ganéis.

Te será mucho más fácil que un no rotundo, y tú podrás sacar algo a cambio.

Un ejemplo de asertividad en el trabajo podría ser el siguiente: Tienes un compañero al que siempre le intercambias tus turnos de mañana por sus turnos de tarde, pero tú quieres también disfrutar de las tardes libres.

Puedes negociar con él que algunos días le intercambies el turno a cambio de que te intercambie los turnos de noche, ya que es un turno que a ti no te gusta hacer.

Autoestima y asertividad

La autoestima tiene una gran influencia en la asertividad. De nuestra autoestima dependerá bastante si podemos contestar asertivamente a las peticiones que recibimos en el día a día.

Las personas con baja autoestima creen que si son dóciles (Lo contrario de ser asertivo), van a ser queridos por todos, consiguiendo relaciones que duren para toda la vida. Nada más aburrido que una persona sumisa, que te diga siempre que sí, que no te plantee ningún reto.

Si somos muy poco asertivos la otra persona nos usará hasta que le seamos útiles. Cuando no pueda sacar nada más de nosotros pondrá fin a la relación, puesto que no la valora realmente.

En cambio, una sana autoestima te permite ser asertivo, más seguro de ti mismo y de saber que si dices que no o tienes pequeños conflictos en tus relaciones es algo totalmente natural. La otra persona sabe que mereces la pena y quiere que estés en su vida. Le propones retos, le mantienes vivo.

Si eres asertivo te respetarán más y tendrás mejores relaciones.


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¿Y tú? ¿Crees que es importante ser asertivo? ¿Puedes mejorar tu comunicación asertiva? Cuéntamelo en los comentarios.


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