¿Alquilar o comprar vivienda? Descubre qué es lo mejor

La decisión de alquilar o comprar tu vivienda habitual no es fácil, pues hay muchos mitos a su alrededor y diversos factores que hay que tener en cuenta para tomar la mejor decisión. En este artículo vamos a recopilarlos y ver en qué escenarios es mejor alquilar y en cuales comprar para que salgas de dudas.

Alquilar vivienda, ¿Es tirar el dinero?

Normalmente se argumenta en contra del alquiler de manera errónea.

Se dice que es tirar el dinero porque se compara el precio del alquiler y el precio mensual de cuota de hipoteca. Si sale igual o más barata la cuota ya se piensa que sale mejor.

Pero para hacer una comparación justa hay que explorar más a fondo. La cuota de la hipoteca la consigues tras pagar una gran entrada y muchos gastos asociados, en cambio, en el alquiler tendrás que pagar una fianza (que luego recuperarás) y que es bastante menor.

Esa gran diferencia de dinero podríamos invertirla en bolsa para ganar una rentabilidad extra a largo plazo, que en el caso de la compra no podríamos, es decir, hay un coste de oportunidad.

Además, alquilando tenemos menos gastos extra imprevistos. Por ejemplo, si hay una derrama en la comunidad la pagará el casero, no nosotros.

La mayor ventaja de alquilar vivienda es sin duda la movilidad geográfica.

Hace unos años, la mayoría de personas se quedaba en la misma ciudad donde nació, en un mismo trabajo toda la vida. Pero hoy en día cada vez es más común desplazarnos entre ciudades e incluso entre países por motivos laborales, es algo que se ha normalizado.

Disponer de movilidad geográfica es fundamental si queremos acceder a mejores trabajos fuera de nuestra ciudad actual.

Además, si eres un aventurero como yo, te encantará vivir en varias ciudades a lo largo de tu vida y descubrir todo lo que te ofrecen. No solo laboralmente, sino culturalmente. Una experiencia única.

El alquiler te ofrece también mucha flexibilidad.

Con el alquiler puedes adecuar tu vivienda a tus necesidades. En cambio, con la compra pasa justo al revés: tienes que ajustar tu vida a tu nueva vivienda.

Esta flexibilidad es útil en muchos escenarios:

  • Si se mudan unos vecinos conflictivos o ruidosos.
  • Si cambias de trabajo dentro de tu ciudad y prefieres vivir en un sitio más cercano para ir andando.
  • Si necesitas más habitaciones porque tu familia aumenta o quieres empezar un nuevo negocio en tu casa y necesitas un despacho.
  • etcétera.

Por contra, esta flexibilidad se paga con un precio, la estabilidad. Los contratos de alquiler tienen una duración limitada, y aunque si eres buen inquilino deberías durar mucho tiempo, también es posible que a los caseros les interese en un momento dado disponer de la vivienda y te tengas que marchar al acabar el contrato.

Alquilar vivienda es adecuado para tu situación si…

✅ No tienes el dinero suficiente para los gastos de compra de un piso.

✅ Las hipotecas que puedes conseguir tienen los intereses muy altos debido a tu situación económica actual.

✅ Es importante para ti la movilidad geográfica para poder irte a otras ciudades y países.

✅ Necesitas flexibilidad porque no conoces bien la zona y no te quieres arriesgar a comprar. Además, sabes que tus necesidades pueden cambiar en unos pocos años.

Comprar vivienda, ¿Es siempre la mejor opción?

La primera pregunta que debes de plantearte para comprar es si te ves viviendo a largo plazo en ese lugar y en ese tipo de vivienda.

Aunque siempre podremos mudarnos y alquilar la vivienda comprada, esta operación tiene un sobrecoste y es mejor acertar a la primera.

Además, no es lo mismo comprar una vivienda exclusivamente como inversión que como vivienda habitual, las características son diferentes. Cuando compras una vivienda como inversión enfocas la compra a maximizar la rentabilidad obtenida, mientras que cuando compras una vivienda para ti, buscas que se adecúe a tus necesidades, que pueden no ser las que más demanda el mercado, por lo que la rentabilidad es menor que en el primer caso.

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El lugar donde se ubica la vivienda va a ser clave en nuestro día a día y es muy importante acertar. ¿En el centro o en las afueras? ¿Cerca de nuestro trabajo actual o cerca de nuestros lugares de ocio preferidos? ¿Qué perspectiva futura tiene el barrio, mejorará o empeorará? Son preguntas personales que cada uno tendrá que hacerse en su situación.

Y no solo el lugar importa, el tipo de vivienda va a marcar nuestro estilo de vida. No es lo mismo vivir en una urbanización a las afueras que en un piso en el centro. ¿Sacrificamos tamaño de nuestra vivienda por vivir más cerca? ¿Casa, piso, chalet adosado, pareado…?

La compra de una casa como vivienda habitual es la mayor decisión económica a la que te vas a enfrentar, así que tienes que tener todas estas cuestiones bien claras, tanto lugar como de tipo de vivienda (que suelen estar relacionadas).

Si ahora mismo no lo tienes claro, puede que la mejor decisión sea posponer la compra un tiempo mientras te decides. Durante este tiempo puedes ir probando distintas viviendas, preguntar a conocidos y recabar información para tomar la mejor decisión.

Ante una operación financiera tan importante como es la compra de nuestra vivienda habitual, mejor ser precavido y tomar una decisión informada teniendo claras nuestras prioridades presentes y futuras.

Una vez hayamos superado este paso, toca hablar de financiación. Las entidades bancarias sólo te financiarán hasta un 80% del valor de la vivienda (aunque hay alguna excepción), el resto lo tienes que tener disponible.

Además de esa entrada del 20% del valor de la vivienda, te tocará pagar unos gastos asociados que pueden rondar el 10% del valor de la vivienda. Entre esos gastos encontramos gastos de tasación, de notaría, de registro, de gestoría y cómo no, impuestos.

En total, debemos tener ahorrado aproximadamente un 30% del valor de la vivienda. Una gran barrera de entrada quizás insalvable en nuestra situación actual.

Comprar tu vivienda habitual requiere de un compromiso importante. Debemos estar seguros que satisface nuestras necesidades presentes y futuras. Si todo nos cuadra, adelante.

Comprar vivienda es adecuado para tu situación si…

✅ Dispones de dinero para la entrada y gastos asociados.

✅ Puedes conseguir una hipoteca a un interés razonable.

✅ Tienes una situación estable y vas a vivir en ese lugar durante muchos años.

✅ El lugar y el tipo de vivienda se adaptan a tu estilo de vida presente y futuro.

✅ Quieres tener control total sobre la decoración y reformas.

Alquiler con opción a compra

El alquiler con opción a compra es una opción fantástica que va creciendo en popularidad.

Un contrato de alquiler con opción a compra tiene dos subcontratos, el de alquiler y el de compra:

  • El subcontrato de alquiler es el que te permite habitar la vivienda por un periodo de tiempo, normalmente entre 2 y 5 años.
  • El subcontrato de compra es el que te da derecho a comprar la vivienda una vez finalizado el alquiler, descontando parcial o totalmente las cuotas pagadas del precio de la vivienda.

El alquiler con opción a compra te permite probar la vivienda antes de comprarla. Como he comentado antes, la compra de tu vivienda habitual es una decisión financiera importantísima, y mejor hacerla bien informados.

Durante el periodo de alquiler podemos comprobar todas las ventajas e inconvenientes de la vivienda que no nos podemos dar cuenta hasta que vivimos en ella.

Por ejemplo, imagínate que se escucha mucho ruido de noche porque es una calle muy transitada debido al ocio nocturno. O que durante el verano hay mucho alquiler turístico alrededor de baja calidad que deteriora la convivencia.

Son problemas importantes de los que no te das cuenta haciendo un par de visitas guiadas por una inmobiliaria, sino viviendo en el sitio durante un tiempo.

Además, durante el periodo de alquiler puede que te de tiempo a ahorrar el dinero que necesitas para la entrada del piso y sus gastos asociados, en caso de que no dispongas de ellos aún.

Sean cuales sean tus circunstancias, hay una opción más adecuada para ti para tu vivienda habitual, ya sea alquiler, compra o alquiler con derecho a compra.


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