Hábitos: ¿Cómo mejorarlos y afianzarlos para toda la vida?

¿No te pasa que empiezas una rutina o hábito muy motivado los primeros días pero acabas abandonándolo al cabo de los días o semanas?

Quizás lo estás enfocando de una mala manera, te cuento la técnica que utilizo para crear hábitos de manera consistente en mi vida.

¿Por qué nos cuesta mantener los hábitos?

Seguro que a ti te ha pasado: Te haces un propósito cualquiera como ponerte en forma, pero a la hora de crear el hábito, como puede ser salir a correr 5 kilómetros diarios acabas dejándolo tarde o temprano.

O te comprometes a leer un libro por semana pero lo haces durante las primeras semanas y después lo abandonas por no poder seguir ese ritmo.

Los hábitos forman parte de nuestra vida y si queremos conseguir nuestros objetivos tenemos que saber cómo mantener esos hábitos a lo largo del tiempo.

La clave es la consistencia. Seguir el hábito sin fallar ningún día, en cualquier circunstancia.

Es muy común empezar con mucha motivación pero abandonar pasado un tiempo cuando van surgiendo obstáculos en el día a día.

¿Cómo llevas tus propósitos de año nuevo? Si has abandonado alguno continúa leyendo y verás cómo lo puedes retomar.

Lo que nos hace fallar y no mantener el hábito son los días en los que nos cuesta arrancar, los que no logramos romper la barrera inicial. Tal vez porque hemos llegado cansados del trabajo, porque ese día no estamos muy animados o por cualquier otra circunstancia.

Romper la barrera

Cuando nos toca hacer algo del que queremos hacer un hábito, como puede ser el ejercicio físico, nos enfrentamos a la barrera mental de empezar.

Nos hemos comprometido a entrenar durante una hora, sabemos que va a ser duro. Encima hemos llegado cansados a casa después de trabajar.

En este punto ya empezamos a valorar el no hacer nuestro hábito. Empezamos a pensar excusas y en la falta de resultados.

Lo que más nos cuesta es dar el primer paso, arrancar. Por ejemplo, si queremos crear el hábito de correr, lo difícil realmente es ponerse las zapatillas, salir a la calle y hacer los primeros 100 metros.

Ahí es donde tienes que concentrar tu fuerza de voluntad.

Una vez has hecho los primeros 100 metros, los siguientes 100 no te cuestan prácticamente nada, porque has roto la barrera.

Seguro que sabes de lo que te hablo.

En física, ocurre una cosa muy parecida. El coeficiente de rozamiento dinámico y estático. Siendo el primero menor que el segundo.

Los dos se utilizan para mover un objeto, pero cuando el objeto está quieto (Coeficiente de rozamiento estático) es mucho más difícil moverlo que cuando está en movimiento (Coeficiente de rozamiento dinámico).

Cuando abres una puerta corredera seguro que lo que más te cuesta es el primer empujón, una vez está en movimiento es más sencillo. Es por estos coeficientes que he explicado.

A nuestra mente le pasa igual. Una vez rompemos la primera barrera y empezamos, es mucho más fácil seguir.

Ya no parece tan intimidante el hacer tus 5 km diarios si ya estás en la calle y has hecho 100 metros como cuando estabas en el sofá acostado.

Cuando estabas en el sofá acostado, correr tus 5 kilómetros diarios te parecía muy difícil. Pero una vez que estás en la calle corriendo y llevas ya 100 metros, lo ves todo mucho más asequible.

Hábitos elásticos

¿Cómo podemos hacer para romper esa primera barrera de forma más fácil?

Hasta ahora nuestro hábito era rígido: Teníamos que correr 5 kilómetros al día sí o sí. Da igual el día, aunque hayas tenido que hacer horas extra en el trabajo, hayas dormido mal y tengas que ir a comprar.

Y son en esos días los que con toda probabilidad vas a romper el hábito.

No tiene sentido pedir siempre el mismo rendimiento cuando habrá días que rindas mucho menos que la media y otros más. Y es importante aceptarlo.

Por ello vamos a desarrollar dos versiones de nuestro hábito, la mínima y la normal.

La versión mínima va destinada a esos días difíciles que todos tenemos donde parece que todo nos viene en contra y no nos sentimos con ánimos de completar nuestro hábito.

Esta versión puede ser, en lugar de correr 5 kilómetros como es la versión normal, salir a andar 1 kilómetro.

Esta versión mínima tienes que ser capaz de completarla incluso en los peores días, así que asegúrate de poner el listón donde tiene que estar.

¿Qué conseguimos con esto? Mantener nuestro hábito a lo largo del tiempo. Hacerlo cada día en cualquier circunstancia.

Mentalmente es muy importante, puesto que cuando fallamos en no cumplir con nuestros hábitos diarios nos sentimos fracasados, lo que puede llevar a una espirar negativa y a abandonarlo definitivamente.

Además, una vez empezamos, es más fácil seguir porque hemos roto la barrera de entrada. Puede que inicialmente hayamos salido a andar 1 kilómetro haciendo la versión mínima, pero cuando vamos por la mitad nos animamos a empezar a correr y hacemos la versión normal de 5 kilómetros.

A lo largo del tiempo podemos ir ampliando la dificultad de la versión mínima de nuestros hábitos, en lugar de andar 1 kilómetro, si es muy fácil para nosotros podríamos cambiarlo a correr 1 kilómetro.

Incluso podemos desarrollar la versión súper, donde hagamos más del hábito normal. Por ejemplo correr 7 kilómetros.

Lo importante es mantener el hábito y hacer alguna de las versiones cada día.

En mi experiencia personal los hábitos elásticos me han ayudado bastante, por ejemplo, con el gimnasio.

Tenía días malos que parece que todo se confabulaba en mi contra, pero me animaba a hacer la versión mínima de mis ejercicios.

Una vez empezaba me sentía más animado y hacía bastante más que esta versión mínima, llegando a la versión normal o quedándome muy cerca. Y esos días no tenía la sensación de fracaso que me desmotivaba.

Conclusión

Los hábitos forman parte de nuestra vida y nos ayudan a conseguir nuestras metas, pero no son fáciles de mantener a lo largo del tiempo.

Nos encontramos con problemas para llevarlo a cabo todos los días, dado que podemos tener días malos donde nos sea muy complicado cumplir con nuestra rutina.

Lo que más nos cuesta es arrancar, romper la barrera de entrada. Para ello debemos tener una versión mínima del hábito la cual podamos cumplir hasta en días difíciles.

Este artículo se complementa genial con el de cumplir tus metas y asegurar tu éxito a largo plazo. Échale un vistazo 😉


¿Y tú? ¿Te cuesta mantener los hábitos o sueles ser muy constante? ¿Habías oído hablar de los hábitos elásticos?


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