Inversión desde cero: 7 conceptos que necesitas saber

Inversión desde cero: 7 conceptos que necesitas saber

Empezar en el tema de la inversión puede ser complicado debido a la cantidad de nuevos conceptos, opciones y un lenguaje complicado para el inversor principiante.


En este artículo te voy a contar todo lo que necesitas saber para iniciarte en el mundo de la inversión de manera sencilla, los siete principales conceptos imprescindibles para invertir.

En otro artículo te contaba mis primeros pasos en el mundo de la inversión, en este lo voy a complementar con los conceptos técnicos que a mi me gustaría haber leído cuando empecé.

Dediqué mucho tiempo a estudiar la inversión desde cero en todo tipo de blogs y páginas web.

Cada vez que no sabía un concepto buscaba sobre él en varias fuentes para entenderlo por completo.

La inversión es un mundo enorme y estoy lejos de ser un experto, no obstante creo que la información que voy a compartir contigo puede ser de utilidad y más si estás empezando.

Te presento siete conceptos básicos pero fundamentales en el mundo de la inversión.

Rentabilidad y volatilidad

Lo primero es que una inversión tiene dos factores esenciales que la identifican y le dan sentido, rentabilidad y volatilidad.

La rentabilidad es el beneficio que obtienes en relación al dinero invertido. Una rentabilidad anual del 5% hace que ganes 50€ por cada 1.000€ invertidos cada año.

La volatilidad está asociada al riesgo de la inversión. Dependiendo de las características del producto financiero este tendrá mayor o menor riesgo de perder parte de tu dinero o la totalidad.

Como puedes imaginar, rentabilidad y volatilidad son dos valores que están relacionados, cuanto más alta es la rentabilidad mayor es la volatilidad.

Debemos valorar ese ratio rentabilidad-riesgo:

  • Rentabilidad alta y riesgo alto: La inversión con mucho riesgo que ofrece también mucha rentabilidad no es mala opción para invertir en cantidades moderadas siendo consciente que puedes perder gran parte de ese dinero.
  • Rentabilidad baja y riesgo alto: La inversión con alto riesgo y baja rentabilidad es una mala opción sin duda y hay que evitarla.
  • Rentabilidad alta y riesgo bajo: La inversión con alta rentabilidad y poco riesgo no existe. Si te prometen rentabilidades de más del 10% ya te deberían de saltar todas las alarmas, más aún cuando te prometen que es una inversión segura.
  • Rentabilidad baja y riesgo bajo: La inversión con baja rentabilidad y poco riesgo suelen ser opciones de inversión conservadoras, especialmente idóneas cuando queremos empezar a rescatar el dinero de nuestras inversiones (Porque estemos cerca del retiro, por ejemplo).

Voy a situar algunos productos en esta escala a modo de orientación:

  • Fondos indexados: Alta rentabilidad para un riesgo medio, conforme aumenta el tiempo invertido el riesgo decrece.
  • Crowdlending: Alta rentabilidad y alto riesgo. Depende de la plataforma y los originadores que elijas pues disminuir rentabilidad y riesgo.
  • Inversión en start-ups: Muy alta rentabilidad y muy alto riesgo.
  • Planes de pensiones privados en tu banco tradicional: Generalmente, bajísima rentabilidad, e incluso negativa. Cuando tienes rentabilidades tan bajas o incluso pierdes dinero, hablar de riesgo carece de sentido.
  • Renta fija/bonos: Baja rentabilidad y bajo riesgo.
  • Inversión inmobiliaria: Aunque hay multitud de factores, la inversión inmobiliaria ofrece rentabilidades medias-bajas y riesgo medio. Tiene el gran punto positivo del apalancamiento, es decir, si estás hipotecado estás sacando rentabilidad a un dinero que no es tuyo.

Regla del 4%

La regla del 4% se utiliza en el contexto de libertad financiera, es decir, dejar de trabajar (O tener esa posibilidad) y vivir de las rentabilidades de tus inversiones. Normalmente para gente que está invertida en fondos indexados.

La premisa que sigue es que cuando el 4% de tus inversiones supere tus gastos anuales, podrás parar de generar ingresos por el trabajo y el dinero no se acabará, dado que el dinero que generan tus inversiones cubre tus gastos.

¿Por qué 4% y no otro número?

Suponer un 4% de rentabilidad en una cartera de fondos indexados es algo históricamente realista incluso teniendo en cuenta un +2% extra para superar la inflación.

Hay calculadoras de cuándo jubilarte o early retirment por internet, pero voy a explicar aquí los cálculos para que se entienda de forma más clara.

Por ejemplo, imaginemos que yo necesito 20.000 euros netos al año para retirarme y vivir tranquilamente. Esos 20.000 euros cubrirán todos mis gastos: Alquiler, comida, viajes…

Como soy muy prevacido, voy a poner 24.000 euros netos al año para que me sobre, que luego puede haber sucesos inesperados.

A esa cantidad le voy a poner 6.000 euros más por impuestos, en España el impuesto sobre rentas del capital está en torno al 20% dependiendo de la cantidad que saques.

En total hemos decidido que vamos a sacar 30.000 euros al año. Esos 30.000 tras pasar por hacienda quedarán unos 24.000 que deberían cubrir nuestros gastos de todo el año.

¿Qué cantidad de dinero invertida me va a dar esos 30.000 euros al año usando la regla del 4%?

Para saber qué cantidad de dinero aplicándole un 4% nos dará esos ansiados 30.000, hay que hacer una simple regla de tres, que a efectos prácticos es multiplicar la cantidad deseada por 25 (Truquitos matemáticos para simplificar la vida 😉 )

30.000 x 25 = 750.000 euros.

Quizás ya tengas piso en propiedad y con 1.000 euros al mes te vale. En ese caso son 12.000 euros al año, 15.000 para tener en cuenta los impuestos

15.000 x 25 = 375.000 euros. (La mitad del ejemplo anterior como era de esperar)

Es decir, en el primer ejemplo tendrías que acumular unas inversiones por valor de 750.000€, en el segundo por valor de 375.000€

Renta fija y renta variable

Otro concepto sencillo pero muy importante y que te lo encuentras día a día en el mundo de la inversión es el de renta fija y renta variable.

La renta fija nos da una rentabilidad inalterable previamente establecida, como puede ser la deuda que emiten los países para financiarse en forma de bonos. Seguro que te suena eso de bonos del estado, ¿Verdad?

La renta variable es la cual cuyos valores de rentabilidad fluctúan, unas veces más altos otras veces más bajos. El ejemplo clásico de esto son las acciones, que en un mismo día suelen cambiar de valor.

La renta fija suele ser sinónimo de rentabilidad asegurada porque viene asegurada por un país. Por ejemplo, si compras bono de deuda alemán, si no te pagan es porque el país ha entrado en bancarrota, algo extremadamente improbable.

Lógicamente, al ser rentabilidades aseguradas, son muy bajas.

Las distribución entre renta fija (bonos) y renta variable (acciones) viene determinada por tu perfil de inversión.

Un inversor joven, que está en fase de acumulación de patrimonio y va a largo plazo optará por una distribución con mucha renta variable, pues no necesita disponer del dinero en los próximos años así que busca una mayor rentabilidad a cambio de mayor volatilidad.

Un inversor cercano a la edad de retirarse que quizás va a necesitar ir sacando parte del dinero que tiene invertido, tendrá mucha renta fija, pues quiere evitar las oscilaciones del mercado y quiere menor volatilidad a cambio de menos rentabilidad.

Se ha hecho popular una fórmula para distribuir la renta fija y renta variable de la siguiente manera:

Renta fija = 110 - tu edad
Renta variable = 100 - Renta fija

Por ejemplo, una persona con 40 años según esta fórmula tendría 70% de renta fija y 30% de renta variable.

A mi personalmente no me gusta esta fórmula y te digo el porqué:
Esta fórmula se basa en que nos vamos a retirar cerca de los 70 años y asume que todos tenemos el mismo estilo de vida y la misma aversión al riesgo, lo cual no es así.

Una persona que aun siendo joven no pueda soportar caidas bruscas en los mercados y, debido a su edad, la fórmula le otorgue mucha renta variable, puede desmotivarse con la inversión y tomar malas decisiones.

Para esa persona sería mejor dedicar más peso a la renta fija, obteniendo más seguridad y tranquilidad a cambio de unos puntos de rentabilidad.

El ejemplo contrario sería una persona de unos 35 años con un gran patrimonio cercana a alcanzar la libertad financiera. Aunque la fórmula le otorgue una gran cantidad de renta variable, si está en etapa de retirar el dinero lo mejor sería aumentar la renta fija para evitar una alta fluctuación.

La fórmula viene bien para orientarse, pero no dudes en personalizarla según tu situación personal y tu aversión al riesgo.

Inversión frente a especulación: Market timing y DCA

Es fundamental para nuestra formación distinguir inversión de especulación.

Especulamos cuando no dedicamos el tiempo necesario a investigar por nuestra cuenta sobre los riesgos reales de una inversión y sus potenciales pérdidas.

Cuando nos dejamos llevar por una noticia puntual o lo que es tendencia sin dedicarle un tiempo prudencial a informarnos sobre la inversión que vamos a hacer.

Las criptodivisas es un buen ejemplo de especulación, ya que hay mucha gente que se deja llevar por la moda e invierte sin haber hecho un análisis previo. Lo cual no quiere decir que todas las inversiones en criptodivisas sean especulativas.

El mercado es impredecible, y más para gente de a pie que tenemos otros trabajos y no dedicamos nuestra vida entera a entender mejor las profundidades del mercado de valores.

Pero es que ni los profesionales son capaces de batir al mercado a largo plazo. Con lo cual no debemos creernos más listos que nadie para hacer lo que se denomina como market timing.

El market timing consiste en intentar predecir los valores futuros del mercado. Si se trata de una empresa concreta y la tenemos muy estudiada, tiene sentido y podríamos invertir en ella a pesar de que el riesgo siempre va a estar ahí.

Pero pensar que podemos predecir la llegada de una crisis nos va a llevar a errores y pérdidas de rentabilidad, por lo cual no hay que especular con ello.

De hecho, una conocida estrategia en el mundo de la inversión es la del Dollar Cost Averaging (DCA), la cual consiste en invertir pequeñas cantidades de forma periódica (Cada mes, cada semana, cada quince días…)

A largo plazo habremos comprado tanto a precios altos como a bajos y nos quedaremos con la media. Gracias al rendimiento positivo del mercado a largo plazo obtendremos rentabilidad.

Así, para invertir y no especular, deberemos informarnos adecuadamente sobre la inversión que vamos a hacer, evitar hacer market timing y hacer DCA.

Gestión activa frente a gestión pasiva

En la gestión activa se trabaja día a día analizando el mercado en búsqueda de buenas oportunidades de inversión, tomando la decisión de invertir en base a la opinión y la información de la que se dispone.

Puede ser tanto un inversor particular analizando empresas y comprándolas en bolsa como fondos de gestión activa donde las operaciones las deciden los gestores de dichos fondos.

La gestión pasiva simplemente busca replicar un índice, como puede ser el S&P500, el índice de las 500 empresas más potentes de Estados Unidos. No pretende hacerlo mejor, sino comportarse igual. Los fondos indexados utilizan esta lógica, hablo de ellos en profundidad en este artículo.

En la gestión pasiva vas a largo plazo, puesto que el mercado históricamente siempre ha subido a largo plazo, en teoría sacarás rentabilidad de la inversión.

La gestión activa puede ser útil a corto plazo, pero a largo plazo siempre acaba con menor rentabilidad que el mercado, no hay ningún fondo de gestión activa que haya superado la rentabilidad del mercado a largo plazo.

Por supuesto, la gestión activa conlleva unas comisiones más altas que la gestión pasiva, cuyos costes son mínimos.

Yo soy fan de la gestión pasiva, pues ha demostrado su efectividad, está muy diversificada, tiene bajas comisiones y voy a largo plazo. Un producto ideal para mi.

Además, para que la gestión activa resulte efectiva, tendría que dedicar muchísimo tiempo al análisis de las diversas empresas, que tampoco podrían ser muchas por el tiempo del que dispongo. Y aun así, no me aseguraría conseguir mayor rentabilidad, puede que lo hiciera peor.

Prefiero disfrutar de ese tiempo para mi.

Cómo analizar de forma sencilla un producto financiero

Para hacerlo sencillo voy a dividir los productos financieros por categorías para poder explicarlos mejor.

  • Mercado de valores: Los productos basados en el mercado de valores o bolsa. Pueden ser desde acciones individuales a fondos indexados los cuales replican un índice. El ejemplo más básico sería el de acciones individuales de empresas, es renta variable.
  • Bonos: Como la deuda que emiten los gobiernos, es renta fija.
  • Criptodivisas: Como el Bitcoin o Ethereum, las criptomonedas tienen una volatilidad extrema, el bitcoin estuvo en 2015 a 200 dólares y a finales de 2018 llegó a rozar los 20.000 dólares en su pico máximo histórico. No apto para cardiacos.
  • Crowdlending/Crowdfunding: Préstamos de particulares para otros particulares o para proyectos, respectivamente. Buenas rentabilidades con un alto riesgo.
  • Inversión en startups: Invertir en empresas que están empezando y necesitan financiación. Idealmente con un producto novedoso. Alto riesgo y posibilidad de altas rentabilidades, aunque requiere de un análisis exhaustivo.
  • Mercado inmobiliario: Posiblemente el método de inversión más conocido en España por la gente de a pie, compra de inmuebles para su posterior alquiler. Requiere tiempo para encontrar inmueble a un buen precio y depende de factores externos como la posible intervención por parte del gobierno en el alquiler.
    Aunque depende de la zona, históricamente ha dado una rentabilidad media a largo plazo y tiene unos costes iniciales muy altos.

Aparte de valorar la rentabilidad y el riesgo de nuestra inversión, es importante saber todos los gastos asociados los cuales se restarán de nuestra rentabilidad. Estos gastos dependen del tipo de inversión, principalmente son comisiones e impuestos.

Para la mayoría de inversiones que se pueden realizar por internet son gastos de comisiones como comisión de gestión, de suscripción, de reembolso, de custodia… Cada producto es diferente y aunque sea complicado tenemos que investigar a fondo y tener anotados todos los gastos asociados.

La inversión inmobiliaria tradicional, es decir, comprando el inmueble y alquilándolo, tiene otros gastos diferentes como son el de notaría, seguros, impuestos como el IBI… También conviene hacer cálculos exhaustivos para comprobar la rentabilidad real.

Solo sabiendo todos los gastos asociados y calculando con ellos la rentabilidad real podremos valorar bien un producto financiero.

Frente a las nuevas plataformas que prometen altísimas rentabilidades con bajo riesgo, huye. En los últimos meses cayeron varias plataformas de crowdlending que tenían un fuerte sistema de afiliados (Para ganar usuarios rápidamente) pero opacas, no daban informes económicos ni estaban auditadas.

En el mundo de la inversión conviene ser escéptico, en la inversión a largo plazo con cabeza es mejor dejar escapar algunos trenes pero montarnos en uno seguro, porque a veces los trenes que van rápido, se estrellan, perdiendo todo tu dinero en ellos.

Qué es una cartera de inversión + ejemplo

Ya hemos visto diferentes tipos de inversión, ahora toca tener una noción de cómo combinarlos.

La cartera de inversión (O portfolio en inglés) es cómo están distribuidas nuestras inversiones.

Realmente puedes enfocarte solo en un tipo de inversión y que te vaya bien, pero diversificar siempre es aconsejable, pues disminuye el riesgo.

Tu cartera de inversiones es algo totalmente personal que va con tu situación actual, copiar la cartera de otra persona al azar no tiene sentido porque vivís situaciones diferentes: Diferentes ingresos, diferente aversión del riesgo, diferente edad, diferente situación laboral… etcétera.

Esto ya lo hemos visto en la sección de renta fija y renta variable, cómo un inversor cercano al retiro tenderá a buscar menos riesgo y, por lo tanto, menor rentabilidad.

Un inversor joven que esté empezando a construir su patrimonio, por ejemplo, podría aventurarse en inversiones con más riesgo, como criptodivisas o crowdlending, algo que una persona que prefiere una cartera con menos riesgo y volatilidad no debería hacer.

Un ejemplo de cartera podría ser:

  • 65% Fondos indexados
  • 10% Acciones de dividendo
  • 10% Crowdlending
  • 15% Dinero en efectivo ingresado en cuenta corriente al 1%

Se podría especificar más, por ejemplo dentro de los fondos indexados la distribución de los mismos, en qué empresas están las acciones del dividendo o si tienes varias plataformas de crowdlending cómo las tienes distribuidas.


¿Y tú? ¿Se te resiste algún concepto de inversión? ¿Quieres compartir con los demás algún concepto interesante? Déjamelo en los comentarios.


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